(VAJRAYANA)
El Budismo Tibetano, también llamado Vajrayana, o "vehículo de diamante" se divide en cuatro escuelas principales: Kagyu, Guelug, Sakya y Ñingma. No hay entre ellas diferencias doctrinales de importancia. se trata tan sólo de diferentes tradiciones, que hacen hincapié en determinados aspectos de la práctica y que descienden de maestros diferentes.
Para ver las direcciones e informaciones de los centros adscritos a las diferentes escuelas pique abajo, para una explicación general sobre las doctrinas del Budismo Tibetano lea a continuación.
El budismo tibetano es producto de la confluencia entre Budismo, Yoga, y la religión tradicional Bon. Los dos primeros llegaron al Tíbet desde la India a fines del siglo VIII de la era y, con más fuerza y continuidad, desde el siglo XIII. El Budismo indio había incorporado para ese tiempo las prácticas hindúes de yoga y tantra a las enseñanzas clásicas del Buda histórico, que vivió de 560 a 480 a.C. Reconocía la existencia de dos vías hacia la iluminación (trascendencia completa de la identificación con el ego personal). La religión Bon es de origen muy antiguo en el Tí:bet y tiene vínculos con antiguas prácticas espirituales chamánicas
El primer camino era el enseñado en los sutras y concorde con las enseñanzas históricas de Sakyamuni. El centro de la práctica basada en los sutras se fundaba en la moralidad, la concentración y la sabiduría (carencia de identificación con el ego personal).
El segundo camino, convertido en la clave de las variantes tibetanas, era el tántrico. Esta práctica incorporaba técnicas adaptadas de los sistemas hindúes de yoga y tantra a las enseñanzas de las sutras.
Los sistemas tántricos transforman las pasiones humanas básicas de deseo o aversión con un objetivo de desarrollo espiritual. En vez de negar estos impulsos primarios, el tantra los purifica convirtiéndolos en fuerzas sanas y útiles. Es como tratar con un caballo salvaje que galopa contra nosotros. Una forma sería la negación: se levantan las manos y se grita "¡para! ¡para!" Lo más probable es que fuéramos pisoteados por el animal. Otro modo más inteligente de tratar el problema es el de apartarse cuando nos embiste para luego saltar sobre su lomo. En este caso se tiene una posibilidad de estimularle para que se desplace en direcciones determinadas y, con el tiempo, se puede ser capaz de llevarlo hasta un establo. Ciertamente que se necesita cierta habilidad tanto en el autocontrol como en la aceptación, si se quiere tener éxito con el método tántrico.
El tantrismo tibetano (llamado también Vajrayana) incorpora los aspectos más importantes de las doctrinas hinayana y mahayana y es básicamente una prolongación esotérica de estas escuelas. Hinayana y mahayana son escuelas de práctica budista que tienen técnicas y fines similares, pero que difieren algo en su filosofía. El budismo theravada, por ejemplo, (conocido por su meditación vipásana) es hinayana, mientras que el budismo zen es mahayana. El tantrismo también tiene escuelas que se distinguen por el énfasis que ponen en el trabajo con prácticas exotéricas y esotéricas.
El camino tántrico incluye los pasos siguientes:
Lamrim (literalmente, estadios del camino o camino gradual): puntos indispensables de reflexión y contemplación, así como las meditaciones y actividades que se derivan lógicamente de ellos. El lamrim encierra los requisitos previos para el tantra y se presenta como un conjunto progresivo de pasos.
Apoyo en un guía espiritual o Guru (aprender de alguien que ya está en el camino).
El valor de la existencia humana (la importancia de utilizar la vida para algo valioso).
La muerte y la impermanencia (la incertidumbre que rodea la muerte y la naturaleza insatisfactoria del mundo).
El peligro de renacer en un nivel inferior de existencia.
La salida del Samsara (el ciclo de eternos apegos y subsiguientes desilusiones).
Karma (la ley de causa y efecto que funciona en este mundo, así como en niveles esotéricos).
Desarrollo de la renuncia al Samsara (integración de la comprensión y los valores espirituales).
Desarrollo de la ecuanimidad (aceptación y contemplación de las experiencias pasadas, tanto malas como buenas).
Reconocimiento de que todos los seres son tan preciosos como nuestras madres (principio de la bodichita).
Recordar la bondad del prójimo.
Igualar nuestro yo al de los demás (darse cuenta de que todos queremos y merecemos ser felices).
La desventaja del aprecio por el propio yo.
La ventaja del aprecio por los demás (aflojar el poder del ego mediante la dedicación a los otros).
El intercambiarse con los otros (esta es la práctica central para desarrollar la bodichita supone desarrollar el deseo de tomar voluntariamente sobre sí los problemas de los demás y darles libremente la propia felicidad a cambio. Un esbozo de esta técnica es: aspira los problemas de los demás como si de humo negro se tratara, deja que se asiente en el corazón y espira a continuación tu propia felicidad como luz blanca, que luego se expande por el cosmos hasta llenarlo. El practicante debe imaginar y alegrarse del efecto de la aspiración y la espiración, porque con la primera la realidad y el peso de todos los problemas de este mundo se hunden en el corazón y ayudan a disolver el ego, mientras que la segunda aporta alivio y alegría a los demás.)
Desarrollo de una gran compasión.
Tomar la responsabilidad de aliviar las cargas ajenas (el "intercambio con los otros" en acción.
El compartir la buena fortuna propia con los demás.
Bodichita (el deseo de alcanzar la iluminación plena para beneficio de todos los seres).
Tranquila perseverancia (desarrollo de estados avanzados de concentración).
Visión penetrante (desarrollo de la vacuidad, es decir, la no identificación con el yo personal).
Los preliminares comunes de la práctica tántrica: son actividades de inicio únicas del método Vajrayana que comprenden las siguientes prácticas.
Postraciones (Postraciones físicas, visualización y oración de toma de refugio)).
Meditación Vajrasatva (Visualización y recitación de mantras de purificación).
Ofrenda de Mandala (Visualización y oración para desarrollar sumisión y acumulación de mérito).
Guru Yoga (Visualización, recitación de mantras y oración para desarrollar devoción y recibir bendiciones).
Prácticas preparatorias que usan la imaginación y mucha visualización. Preparan el fundamento psicológico y psíquico para la energía espiritual que se irá desarrollando y controlando en subsiguientes prácticas en el estadio de terminación.
Meditación inicial:
Visualización de sí mismo como una deidad en el centro de un mandala lleno de otras deidades.
Meditación sutil:
Visualización de un mandala corporal que se corresponde con puntos del sistema nervioso sutil.
Estadio final (terminación) del Tantra:
Meditaciones muy avanzadas que usan fundamentalmente energías sutiles llamadas "vientos" (prana en sánscrito y qi en chino son nombres que también se usan para este tipo de energía). Estos vientos circulan normalmente a través del sistema nervioso psíquico. Cuando se reúnen en un lugar central proporcionan gran estabilidad y claridad al meditador. El punto normal de reunión se denomina comúnmente chakra. Se corresponde con un nodo o plexo en el sistema nervioso psíquico y actúa como un vínculo entre el nivel de existencia psíquico o astral y nuestro nivel normal de experiencia.
El yoga tibetano emplea una versión simplificada de la estructura metafísica que se usa en el Yoga hindú. De acuerdo al esquema tibetano, hay tres niveles a considerar en la práctica espiritual. Estos niveles corresponden al Cuerpo de Emanación (Nirmanakaya), que es el mundo físico y material que experimentamos, al Cuerpo de Gozo (Sambogakaya), la dimensión espiritual o astral, y al Cuerpo de Verdad (Darmakaya), una dimensión más elevada, profunda y sutil que ninguna otra.
El practicante debe ascender gradualmente con la meditación y otros medios del modo siguiente:
Cuerpo, habla y mente aislados (apartamiento progresivo de la consciencia del nivel material de realidad o Nirmanakaya).
Cuerpo ilusorio (desarrollo de un cuerpo astral. La consciencia se basa ahora en el Sambogakaya y no en lo físico).
Clara luz (desarrollo de una consciencia muy sutil a nivel de Darmakaya)
Unión o Iluminación plena (que une la conciencia del Darmakaya al cuerpo de gozo o astral del Sambogakaya).
La meditación sobre la vacuidad es parte integral de esta práctica. Un modo simple de comprender la vacuidad es el siguiente: en el mundo físico el yo personal tiene una duración finita y terminará cuando el cuerpo deje de existir, de modo que el "alma" o cuerpo de gozo es mucho más importante relativamente, puesto que continuará existiendo tras la muerte. Con estas premisas, decir que el ego o yo personal está vacío significa que es mejor fundar la consciencia en el alma y experimentar el ego como una funda externa, en vez de experimentar solamente el yo y no tener conexión real alguna con el alma. De este modo al hablar de vacuidad estamos hablando de prioridades: debemos considerar el contexto más amplio de nuestra experiencia, con el fin de vivir más sabia y sanamente.
El mismo principio de vacuidad se aplica, según se van experimentando niveles cada vez más altos de realidad. De aquí que, cuando el cuerpo de gozo o alma llega a ser una realidad viva para el meditador, éste continúe considerándolo sólo como relativamente real y siga anclando su consciencia en el contexto que lo circunda. El contexto último o nivel más elevado para el alma es el cuerpo de verdad o darmakaya (que es una versión del alma aún más sutil). Según el meditador toma conciencia del darmakaya el cuerpo de gozo deviene el nuevo objeto para meditar sobre la vacuidad.
Recapitulando el proceso completo: en principio tenemos un cuerpo y una mente (el ego o yo personal), a continuación se desarrolla un cuerpo astral (cuerpo de gozo) y esto hace que el cuerpo físico y el yo personal pasen a ser el "cuerpo", mientras el cuerpo astral se convierte en la "mente". A continuación se desarrolla una cuerpo muy sutil (cuerpo de verdad) y el resultado final es que el cuerpo astral es el "cuerpo", mientras el cuerpo de verdad deviene la "mente". En cada estadio de esta secuencia el "cuerpo" se experimenta subjetivamente por la "mente" como vacío.
¿Cómo se experimenta de la vacuidad? Al nivel más bajo de cuerpo físico y mente la vivencia de la vacuidad supone la no identificación con experiencia alguna. Visiones, sonidos y cualesquiera otra manifestación sensorial son reconocidos como tales, pero sin aferramiento alguno a ellos. Lo mismo se hace con los pensamientos y sentimientos, a los que se considera reales y valiosos, pero no como posesiones a las que apegarse. Es como si todas las experiencias externas (visiones, sonidos) e internas (pensamientos, sentimientos, esperanzas, deseos) fueran nubes pasajeras. La realidad es el cielo en el que flotan las nubes, pero si nos fijamos en el cielo mismo también él se convierte en otra nube que se evapora. El resultado de esta sorprendente relación con la propia experiencia es un sentido de enorme alivio, de paz y de claridad. Al principio nos parece que el no apegarse a la experiencia sería como morir, pero progresivamente se hace evidente que uno continúa viviendo a pesar de todo, porque finalmente somos algo más que el cúmulo de experiencias que tenemos.
El mismo proceso tiene lugar a niveles cada vez más sutiles de experiencia. Los contenidos de la experiencia se hacen más y más asombrosos y maravillosos (para nuestro modo normal de pensar), pero el modo más hábil de relacionarse con ellos sigue siendo el de meditar en vacuidad. De este modo, cuando un yogui crea un cuerpo astral y es capaz de experimentar la realidad a ese nivel, trabaja para no identificarse con ese cuerpo astral e, igualmente, una vez que el cuerpo de verdad existe, la meditación sobre su vacuidad debe continuar.
Es una enseñanza muy avanzada cuyo resultado final es idéntico al camino tántrico. Sus técnicas y los puntos en que hace énfasis son algo diferentes. Fundamentalmente el dzogchen subraya la percepción directa de la naturaleza fundamental de la realidad. En vez de esforzarse por crear cuerpos de mayor energía como el astral, intenta anclar la consciencia directamente en el darmakaya. Como se ha expresado antes, este nivel fuerza los límites de la experiencia y la expresión humanas, por lo que se experimenta como una vacuidad que todo lo abarca. No se puede decir más acerca de este estadio con las herramientas comunes de la experiencia humana (palabras y emociones). La práctica principal se parece a la meditación zen y consiste en mantener una constante apertura de las percepciones a la experiencia. Sin embargo, para que dicha práctica conduzca a una comprensión más sutil, el practicante de dzogchen necesita recibir iniciaciones (transmisiones de energía espiritual) de maestros cualificados. Éstas actúan como un sistema de guía que se autocorrige para ayudar al meditador a abrirse gradualmente a las dimensiones más profundas de la realidad. Algunas meditaciones dzogchen son similares a las prácticas tántricas de visualización y energía. Los requisitos previos para el dzogchen son los mismos que para el tantra.
La relación entre las grandes escuelas del Budismo puede entenderse en los términos que se muestran en la siguiente tabla.
| Progreso ===> Nivel de existencia | V | Camino Gradual ( secuencial ) primero establecer la moralidad, después desarrollar la sabiduría | Camino Rápido ( directo ) centrado principalmente en el desarrollo de la sabiduría |
| Exotérico meditación en los 5 sentidos y en la mente | Hinayana, casi todo el Mahayana v.g. Theravada con meditación vipásana | Mahayana v.g. Zen con meditación zazén |
| Esotérico meditación en las energías sutiles | Vajrayana v.g. El Tantra Yoga más elevado con meditación tummo | Dzogchen v.g. meditación "radiante" y contemplación no dual |
Los tres yanas (vehículos o escuelas) del Budismo tienen enseñanzas semejantes con vistas a alcanzar la iluminación que se basan en la moralidad, la concentración y la sabiduría y difieren en el énfasis que ponen en cada una de estas áreas, y también en el nivel de realidad con el que se trabaja. El objetivo principal de todas las escuelas es el de ir más allá de la identificación con el yo personal. La sabiduría resultante o iluminación se experimenta a varios niveles de realidad, desde la física, interfaz astral para el vipásana y el zen, a la astral, interfaz muy profunda para el tantra y el dzogchen.
Las enseñanzas de los sutras y del vajrayana ponen gran énfasis en la construcción de un fundamento moral apropiado sobre el que construir la comprensión de la vacuidad. Al revés, tanto el zen como el dzogchen se centran sobre todo en el esfuerzo para desarrollar la sabiduría de la vacuidad. En la práctica, tanto el camino gradual como el rápido tienen ventajas e inconvenientes. El camino gradual garantiza una mente y un corazón estables cuando se comienzan a experimentar estados de meditación muy profundos. Esto es muy útil, ya que el poder del subconsciente que puede desatarse en tales estados es enorme y puede conducir a desequilibrios psicológicos, si no se está bien entrenado al llegar a ese nivel de práctica. La desventaja consiste en que hace falta mucho tiempo para comenzar realmente a purificar la mente y el corazón. Muchos grandes maestros han pasado la totalidad de sus vidas manteniendo la purificación y transformación de la mente y el corazón como práctica principal.
El camino rápido proporciona los medios más rápidos para experimentar una consciencia más allá de la que se asocia normalmente con el ego. La desventaja estriba en la potencial fragilidad del ego para resistir un cambio tan rápido y de tan profundas consecuencias; exactamente el peligro que evitan los caminos lentos.
Algo análogo sucede con las escuelas exotéricas y esotéricas. Las tradiciones exotéricas son más sólidas y equilibradas, ya que trabajan principalmente con las percepciones y energías del plano físico. Así, aunque no es raro tener experiencias astrales diversas en los estadios avanzados de la meditación zen o vipásana, estas escuelas siguen poniendo su énfasis en los fundamentos terrestres: visiones, sonidos, sabores y pensamientos que componen la experiencia ordinaria. La desventaja es que las energías primarias que subyacen bajo el mundo físico son tratadas sólo de manera indirecta.
Las tradiciones esotéricas, por otra parte, se dirigen directamente a las fuerzas que se esconden tras la existencia ordinaria. Buscan la naturaleza esencial de la experiencia vital que se manifiesta como energía y conciencia sutiles. La desventaja es que, al igual que los caminos rápidos penetran demasiado lejos y rápidamente en la psique, las prácticas esotéricas pueden alcanzar con demasiada velocidad y prontitud campos de energía más sutiles. Esto puede manifestarse de diferentes maneras, como, por ejemplo, indeseadas comunicaciones con otros seres, desequilibrios energéticos del cuerpo y la mente y efectos incontrolados en el entorno y en otros seres.
La confluencia del Budismo y otras enseñanzas místicas en occidente está produciendo diversas síntesis de estas aproximaciones a la espiritualidad. Es probable que, junto a los caminos mencionados, un conjunto sincrético de los mismos que ponga el énfasis en algún punto entre los dos ejes de la tabla anterior pueda desarrollarse como método útil para los que desean seguir llevando una vida normal en el mundo.