El milagro de Janucá o Hanuká: Aproximadamente en el siglo II antes de la Era Cristiana, Los Sirios se apoderaron de Jerusalén, y de su Templo (Bet Hamikdash), profanandolo. Primero Matatías y luego Iehudá (Judas Macabeo o El Macabeo, hijo de Matatías), junto a sus hermanos, lucharon organizando al pueblo contra ellos, tras dar batalla, vencieron a Antíoco IV el rey de Siria y a su ejército. Cuando purificaron el templo, encontraron aceite de oliva para consagrarlo, solo para un día, pero esa cantidad milagrosamente ardió ocho.
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