Una historia popular Laotse y Buda
Una historia popular china narra que en una pagoda había a la izquierda una imagen de barro de Laotsé, a la derecha una de Fo, es decir, de Buda. Un bonzo que emprendió el camino las vio: y se indignó: 'Mi comunidad, la de Fo, es grande, ¿por qué está a la izquierda la de Laokiun?' En efecto, en China, la izquierda es el lugar de honor. A continuación cambió las estatuas de sitio. Después de él vino un sacerdote Tao, vio y dijo: "MI comunidad es noble, ¿por qué se encuentra Laokiun a la derecha de Fo? Enseguida lo puso al otro lado. Las idas y venidas continuaron hasta que ambas imágenes estuvieron maltrechas. Entonces, Laotsé habló sonriente a Buda: ‘No es que nosotros no nos llevemos magníficamente, sino que es culpa de esos locos que hayamos sido manipulados de esta manera’
Martín Buber tituló esta historia con la palabra "ACOMODACIÓN".
L’any 1768 va aparèixer un petit fulletó de Voltaire, que portava per títol:
El destierro de los jesuítas desde China (Dialogues Philosophiques), editat per Raymon Naves París, Garnier frères, 1939, págs.222-23).
En aquesta obra, Voltaire evoca l’espectacle d’un missioner jesuïta, el germà Rigoleto, que tractava d’explicar el Cristianisme a l’Emperador de la Xina. Una petita part del diàleg es desenvolupa d’aquesta manera:
"Rigoleto: Dios se convirtió en palomo para engendrar un hijo en la mujer de un carpintero y este niño es el mismo Dios.
Emperador: Pero, según la cuenta real, tenemos dos dioses: un carpintero y un palomo.
Riqoleto: Sin duda, señor; pero hay también un tercer Dios, que es el padre de estos dos y a quien retratamos siempre con una barba majestuosa. Es este el dios que ordenó al palomo que engendrara un hijo en la mujer del carpintero, de la cual nació el Dios carpintero. Pero, en la base, estos tres dioses son un solo Dios. El padre engendró al hijo antes de que estuviera en el mundo; por consiguiente, el hijo fue engendrado por el palomo y el palomo procedió del padre y del hijo. Pero, Vos podéis ver con gran claridad que el palomo que procedía, el carpintero que nació del palomo, y el padre que engendró al hijo del palomo, no pueden ser más que un Dios, y que el hombre que no crea esta historia merece ser quemado en este mundo y en el otro.
Emperador: Está tan claro como el día. Un Dios nacido en un establo, hace 1723 años, entre un buey y una mula, otro Dios en un palomar, un tercer Dios del que proceden los otros dos, y que no es más viejo que ellos a pesar de su barba blanca, una virgen madre, nada puede ser más simple ni más sensato."